_Entre estas cuatro paredes se marchito el último pétalo de mi rosa._ Dijo el principito.
_Pensé que me dolería pero sin embargo me sentí algo liberado.
Era algo menos de que cuidar en su pequeño planeta, y no obstante el sabía que existían 5000 otras rosas que cultivar en la tierra.
_Jamás entendí a los hombres que cultivan 5000 rosas y se sienten vacíos, cuando sólo hace falta domesticar a una sola rosa para ser feliz.
_Hoy murió mi rosa y con ella una parte de mí, un gran tesoro, y finalmente me he convertido en lo que más temía… un contador de estrellas.



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